08 diciembre, 2011

DER NÍSTER


LA FAMILIA MÁSHBER.
Der Níster.
(Pinjas Kahanovich)
Traducción: Henelde y Abecais
Editorial Libros del Silencio.
Colección Miradas.
Barcelona. Mayo 2011.
886 pp.

ISBN 978-84-937856-4-2




Hace un año que no entro en este blog.

No es que haya dejado de leer, no; es simplemente haber hecho prevalecer unos intereses sobre otros durante todo este tiempo.

Al entrar de nuevo, me planteo cómo construir mi reseña sobre el libro.

Comienzo como siempre. Datos de edición.

Intento proseguir hablando tanto del autor como de la trama narrativa y, de repente, un parón.

Me doy cuenta de que cualquier información sobre Kahanovich puede, el lector interesado, encontrarla en cualquiera de las páginas de referencia que aparecen al teclear su nombre en Google.

Con la trama narrativa, ídem de lo mismo.

Y llego a la conclusión de que es preferible reflejar mis impresiones que acumular datos que fácilmente pueden ser encontrados en cualquier blog o página literaria.

Así que, me dejo de pamplinas.

Sólo quiero dejar claro que Libros del Silencio es una editorial que me gusta, tanto por lo cuidado de sus presentaciones como por la calidad de las obras que en esta colección edita (a su catálogo me remito).

En cuanto al autor, un alma más que se lleva entre las olas esa insconsciente (o no tanto) revolución socialista que arrojó al gulag a tantos y tantos buenos escritores y pensadores considerados en cualquier etapa de la revolución con el genérico título de "enemigos del pueblo".

En cuanto a la obra, pasando por alto tantas y tan apabullantes laudas como sobre ella han nacido de pesadas, acreditadas e indiscutibles plumas, sólo puedo decir que me ha gustado.

Igual la descripción de algunos rituales hebreos, como los de cualquier otra religión, me hayan cansado en cierto momento, pero no han evitado seguir ese tapiz delicado que compone la generalidad de la obra.

Me ha servido para tres cosas fundamentales:

1) Continuar componiendo y completando el puzzle de esa literatura rusa zarandeada, movida y galvanizada por, o a causa de los acontecimientos sociales del país durante el siglo XX.

2) Atisbar una literatura, originalmente en yiddish, que recoge la tradición, la cultura y la forma de pensar de un pueblo dentro de la diversidad de éstos que compone la ya desaparecida URSS.

3) Disfrutar con su lectura, obtener el placer que cualquiera desea pedir a una obra que deleita página a página y que no te vuelve suspicaz ante su número de páginas, aunando una buena lectura con gran cantidad de referencias, guiños y transgresiones que la transforman en algo rico.

Con todo lo dicho creo que huelga decir que la recomiendo como un ladrillo más, imprescindible y sin el significado peyorativo que tiene tal nombre, en el muro cultural de cualquiera de nosotros.



(Es cierto que los libros son caros. Pero hay algunos que lo son menos, no por extensos sino por el contenido que destila de sus páginas. Éste es uno de esos).

08 octubre, 2010

I. S. TURGUÉNIEV


PÁGINAS AUTOBIOGRÁFICAS.
I.S. Turguéniev.
Traducción de Víctor Gallego Ballestero.

Alba Editorial mayo 2000.
Colección Alba Clásica.
316 pp.
ISBN: 84-8428-035-7


Cualquiera que desease conocer la biografía de Turguénev sólo tendría que buscar en Internet y hallaría infinidad de páginas hablando de él, de su vida, de su obra, de su pensamiento…
Así que prescindiré de presentaciones inútiles e iré a la causa de incluir este libro en el blog, que no es otra que la de reiniciar las referencias que murieron por consunción hace algunos meses.
Digamos, pues, que es un divertimento preparado para reiniciar el hilo de mis lecturas, no interrumpidas, pero sí referenciadas.
Turguénev es todo un caso. Uno de los clásicos rusos del siglo XIX, contemporáneo de Puskhin y de Gogol, Tolstoi y Dostoyevski, no termina de cuajar entre los seguidores de la literatura rusa dada su fama de “occidentalizado” que, con orgullo, él ostentó.
Si algo de su filosofía vital se puede destacar de él es tanto su admiración por la cultura occidental como su lucha contra el sistema de servidumbre, tan arraigado en su país.
Si alguna obra de su producción debe destacarse, sería “Padres e hijos” la elegida, aunque al publicarse no alcanzara el inmediato éxito que su autor esperaba de ella.
De él son pues estas tituladas “Páginas autobiográficas”.
Un divertimento, ya digo, pero no exento del interés que cualquier trabajo de un escritor de la categoría de Turguénev conlleva.
Titulada originalmente “Literaturnie i zhiteiskie vospominania. Gamlet i Don Kijot”, recopila 10 trabajos. Desfilan en ellos Pletniov, Belinski, Gogol, Ivánov, unas reflexiones sobre “Padres e hijos”, el misterioso encuentro con Monsieur François, el angustioso relato de una ejecución con guillotina, sucesos de junio de 1848 en París y un muy interesante apéndice que recoge la conferencia del 10 de enero de 1860 en la que presenta frente a frente dos visiones de la vida, dos formas de ser, dos míticos personajes literarios y, por ende, a sus dos autores: Cervantes y Shakespeare.
Un libro que puede leerse, aunque seguro que aburriría a más de uno de los que ocupan su ocio en literatura más liviana, más ligera y dinámica que las reflexiones de un escritor que figura en la lista de los autores consagrados y mal llamados “clásicos” por "universales".

08 abril, 2009

MARC PASTOR.


LA MALA MUJER
La mala dona.
(Primer Premio Crímenes de Tinta)

Traducción Juan Carlos Gentile Vitale.
1ª edición en castellano: abril 2009.
RBA LIBROS S.A. Serie negra.
ISBN: 978-84-9867-462-0
239 pp. 21 x 14.
Encuadernación en rústica.

¡Al fin!
Tras una larga espera, consigo el libro de Corvo en la FNAC de aquí al lado.
El precio es algo elevado (Corvo, si no vendes demasiados ejemplares, ya sabes una de las causas principales), pero merece la pena. He pasado mucho tiempo esperando esta maldita edición traducida ya que mi dominio del catalán es “minor user level” y aunque vio la luz en su idioma hace mucho, hasta ahora no aparece en mi lengua vernácula… (desventajas de pertenecer a una mayoría de posibles lectores).
No me paro a mirar que cifra aparece delante del anagrama “€”, y en pocos días he leído el libro y disfrutado bastante de él.
Tengo que decir en mi descargo que normalmente no leo novela negra (un poco de Chadler, una pizca del padre Brow, algún Sherlock Holmes, determinados y casi olvidados clásicos y poquito más) por lo que, como se ve en las líneas anteriores, mi mezcla de negra/policiaca necesitaría una revisión literaria. Pero no estoy ya en edad de esas cosas Así que, sin más preámbulos, paso a ¡LA MALA MUJER!
(No sé tampoco si la traducción es fiel reflejo del original, por lo que el titulo en sí no acaba de gustarme. La mala dona = la mala mujer… uhmmm… podría discutirse, aunque con Corvo lo mejor es no hacerlo; sólo opinar).

En 1912 la desaparición misteriosa de niños en Barcelona lleva a Moisés Corvo a investigar cómo y por qué de estos hechos. Lo de descubre es aún más de lo que puede imaginar al principio… Y hasta ahí puedo contar. El que quiera saber más, que compre el libro.

El estilo es fresco, rápido y la personalidad canalla de Corvo (el protagonista) hace una buena pareja con el/la narrador/a de la historia. La utilización del presente la hace actual y la galería de personajes está tan bien dibujada que uno parece estar viendo en qué fuentes literarias ha bebido el autor, de quienes ha sorbido la sangre (dicho en el mejor sentido) y quién ha estado detrás de él marcándole de donde no debe salirse (detrás de todo Adán siempre hay una Eva) porque, conociéndolo, su imaginación desbordada y su afición al ¿se dice “gore”? podrían haber desequilibrado un tanto el relato.

Hay algo, sin embargo que me plantea dudas.
Cuando estaba acabando la lectura, a falta de 5 ó 6 páginas, aún estaba el misterio, aunque claramente insinuado y desarrollado, no resuelto. En estas últimas páginas se produce el desenlace, para mí quizás un poco precipitado, como si el autor tuviera prisa… (pero que conste que sólo es otra opinión).

En resumen, para acabar (y no dar motivos a que el autor se pelee conmigo, je) una novela bien escrita, canalla (repito) y con ciertos aires mezclados de Stoker y Mendoza que proporcionan momentos muy gratos a los que la hemos leído.
Enhorabuena, Marc… y a por otra.

28 noviembre, 2008

HARUKI MURAKAMI (II)


AFTER DARK.


Traducción de Lourdes Porta.
Editorial Tusquets. Colección Andanzas.
1ª edición en español. Octubre 2008.
ISBN 978-84-8383-101-4

Un nuevo libro, esperado, de Murakami.
Un Murakami que nos llega de la mano de Tusquets y que se ha convertido en autor de culto, si no de moda, en nuestro país.
Promocionado en todos los medios, una de sus últimas entrevistas a las que tenemos acceso aparece en Qué Leer del mes de noviembre.
La novela, editada originalmente en 2004, conoce desde entonces numerosas traducciones a diversos idiomas recalando en nuestro país al cabo de cuatro años, primero en gallego y un mes después en castellano.
El espacio temporal que abarca en sus 248 páginas no llega a siete horas (desde la medianoche hasta las siete de la mañana). El espacio físico se circunscribe a un barrio de Tokio cuando la noche es la reina y por sus calles deambulan, cuanto menos, enigmáticos personajes.
Murakami establece una especie de juego, un “vidas cruzadas” donde la trama va entrelazando acciones, episodios, pensamientos, conversaciones y personajes.
Mari, la chica que lee en un bar; Takahashi, estudiante y trombocista en una banda que ensaya de noche, admirador de Curtis Fuller (de una de cuyas obras el autor extrae el título); Eri, la bella durmiente oriental, hermana de Mari, que un buen día dijo de dormir y nunca despierta; Kaoru, la vigilante de un love-hotel, Alphaville, (Jean-Luc Godard aparece en el horizonte con su obra que da nombre al hotel); Korogi, chica de la limpieza en ese hotel; Shirakawa, el inquietante informático que destroza sus horas de sueño en su oficina cuando no le da por destrozar la vida de una prostituta china, empleada por la Mafia en el negocio del sexo…
La verdad s que no son demasiados personajes. Pero en sus idas y venidas, en su quehacer nocturno, nos construyen un mundo extraño (lo nocturno siempre ha tenido algo de prohibido) en el que nos sumergimos con el entrañable y aparentemente sencillo estilo narrativo de H.M.
Cuando abrimos sus primeras páginas nos da la impresión de estar leyendo un guión cinematográfico. En él, una tercera persona, omnisciente, nos conduce por todos lados, nos introduce en la habitación de Eri, que duerme plácidamente, nos hace rozar la otra parte del espejo, como a Alicia… y nos crea un interés en lo que, repito, parece ser nada pero que nos mantiene en un suspense continuo, con una sensación de peligro que no se disuelve hasta que llegamos al final.
Son historias abiertas, que no acaban, que nacen, se mantienen un tiempo y desaparecen, inconclusas, tras una esquina del barrio. Quizás sea eso una de las cosas que nos crean inquietud. La otra, algunos de sus personajes. Shirakawa merece un castigo, pero desaparece de la obra rumbo a su casa en un taxi. Un extraño personaje permanece fijo en Eri (otro guiño, éste creo que a Paul Auster en “La noche del oráculo” ) desde una habitación vacía abierta en la pantalla del televisor. ¿Qué hace? ¿Qué espera? ¿Quién es?
El realismo mágico, si puede llamarse así, está presente en ciertos momentos, haciendo la novela aún más atractiva.
Murakami utiliza diálogos inteligentes, descripciones minuciosas y una estructura que sabe mantenernos junto a los personajes que nos presenta
Al acabar, tenemos la sensación de que falta algo, por supuesto. Pero también el convencimiento de que hemos leído una excelente novela, engañosa por una falsa sencillez, como mucho de aquello a lo que nos ha acostumbrado este autor japonés en los últimos años.

17 noviembre, 2008

G. K. CHESTERTON


EL HOMBRE QUE ERA JUEVES. (Una pesadilla)



(The Man Who Was Thursday – A Nightmare).
G. K. CHESTERTON.
Traducción de Alicia Bleiberg Muñiz.
Alianza Editorial S.A.
Prmera edición en “Libro de bolsillo”: 1987.
Edición 2007.
ISBN 978-84-206-6676-1

Gabriel Syme es un detective-poeta. Enrolado en la policía de modo poco habitual, se infiltra en un grupo anarquista con la misión de desarticularlo. Miembro del Gran Consejo, presidido por el Domingo, cada uno de sus componentes tiene su nombre en clave asimilado a un día de la semana. Syme es, pues, el Jueves.
Tras diversas peripecias, en las que cada uno de los temibles anarquistas se va desvelando como miembro de la policía, nos encontramos con la paradoja de que todos persiguen a todos, perteneciendo, sin embargo, al mismo bando. Sólo queda Domingo, el Presidente omnipotente y omnisciente, al que el grupo intentará dar caza… pero todo es una pesadilla.

Increíble novela del polemista, ensayista y polifacético Chesterton. Increíble porque, a pesar de su aparente simplicidad y del candor decimonónico con que es desarrollada, oculta en ella innumerables citas y reflexiones – muchas de ellas en forma dialogada – sobre el hombre, su misión en el mundo, su dependencia de la divinidad y sus enormes contradicciones.

Buscando en la Red encuentro la primera edición (imprimible) de la obra, escrita en 1908 y editada en España por primera vez en 1922, con prólogo de Alfonso Reyes de 1919. La curiosidad me hace cotejar diversos párrafos de dicha edición con la de Alianza. ¡Qué cantidad de distintos y, a veces, contrapuestos matices entre una traducción y otra. Tantos que me ha picado el interés de modo que pienso releerla haciendo una lectura comparada de ambas ediciones. Por lo que he podido comprobar hasta ahora merece la pena conocer ambas ediciones (sin hablar del prólogo de Reyes que es una obra de arte en sí mismo).

Quizás sea aventurar demasiado, pero en ella se bosquejan las primeras directrices del existencialismo posterior.
Toda ella se desarrolla en una perpetua dualidad: la lucha del bien y del mal, el enfrentamiento entre la posible libertad de la voluntad y la existencia de un mal masivo, irracional.
Es curioso que el orden y el caos se den la mano y que sus personajes oscilen entre ambos papeles en ciertos momentos, volviendo a los roles que Chesterton les concede, incluso con cierto enfado.

Recoge simbologías tan eternas como la religiosa y la política y hay que leer despacio para comprender y conceder a cada uno de sus maltratados personajes la personalidad que les toca representar en este juego.
Porque de un juego se trata. Un juego muy sabio que Chesterton sabe ofrecernos pero que nosotros tenemos que esforzarnos ciertamente en desvelar.

No hay que perder de vista a ese presidente que para mí no es otro que la imagen de Dios, a quienes los actores buscan para descubrir qué coño hacen en el mundo, en la novela y en la vida al fin y al cabo.

No es esta obra en absoluto desdeñable. Al acabarla puedes preguntarte : “¿Esto es todo?” Y puedes quedarte así, en la anécdota, en la historia extraña, en el sabor de una aventura policiaca y absurda sin más. Pero todos los absurdos, toda la aventura, todos los diálogos, pueden tener una doble y hasta triple lectura sin llegar a cansarte por ello.
Y puedo asegurar que si se relee, los matices se hacen más sólidos, la perspectiva se aclara y te das cuenta de que te has enfrentado a una de las mejores obras – y de las más engañosas – del siglo XX.
Una obra, pues, no sólo recomendable, sino imprescindible.

Chesterton en sí es todo un personaje. Nacido en 1874, fallecido con sesenta y dos años, nos deja un enorme caudal de trabajo (no sé dónde he leído que ni siquiera la Biblioteca Británica ha conseguido recopilarlo todo).Autor más conocido por las aventuras del padre Brown, si alguien quiere conocerlo personalmente sólo tiene que escavar en las filmotecas hasta encontrar (jeje, misión casi imposible) la película Rosy Rupture, filmada en 1914 donde aparece este autor en algunas escenas. De paso, si el espectador permanece atento, podrá rendir culto a G. B. Shaw, otro actor del reparto de ese curioso film.


06 noviembre, 2008

CARSON McCULLERS.



EL ALIENTO DEL CIELO.

Carson McCullers.
Editorial Seix Barral. Biblioteca Formentor.
Prólogo de Rodrigo Fresán.
Traducción José Luis López Muñoz y María Campuzano.
ISBN 978-84-322-2820-9.
Primera edición: Septiembre 2007.
540 pp.

Tropecé con Carson McCullers tras leer a William Faulkner.
Ciertos críticos han establecido una “escuela sureña” a la sombra de este autor. Y entre sus representantes más nombrados, Katherine Anne Porter, Flannery O`Connor, Eudora Welty y Carson McCullers.
Posiblemente sea cierto, pero también lo es que los estilos y las temáticas de cada una de ellas difiere de las de las otras en lo suficiente como para establecer identidades muy distintas y creo que, con más razón, no generalizar en “escuelas”.
Irrumpí en ella, como ella en la novela, de la mano de “El corazón es un cazador solitario”. Ni que decir tiene que me encantó.
Por eso, cuando encontré “El aliento del cielo” no esperé a que nadie me lo regalase. Y menos aún a que una benéfica editorial se dignase mirar en un listín telefónico y, por azar, me designase a mí como lector y crítico aficionado de su obra recién publicada.
Y no me arrepiento, porque este libro me ha deparado numerosos momentos de placer literario. Creo que es imprescindible para conocer a su autora.
Se recogen en él todos sus cuentos (diecinueve), aunque el prologuista nos advierte de que falta uno, que todos los editores han considerado siempre totalmente prescindible (“The long March”) y completan el volumen sus tres novelas cortas (Reflejos en un ojo dorado, La balada del café triste y Frankie y la boda).
El libro no tiene desperdicio.
Habrá quien diga que son cuentos sin sustancia, que no llevan mensaje, que no nos ofrecen una moralina y que la trama es, a menudo, inconsistente. Puede ser cierto desde su óptica.
Pero yo, al leerlos, he disfrutado con las descripciones de paisajes, la indefinible y, sin embargo, excelente definición de las personalidades de sus protagonistas, la minuciosa y sensible intensidad de los momentos narrados, el color y el calor del sur, la miseria y el aburrimiento de la vida sacrificada a nada, los sueños venidos a menos de los actores de esos pequeños dramas que inundan la novela y que hacen, de su lectura, una experiencia inolvidable.
En resumen, un libro hermoso y que merece la pena leer.

Carson McCullers (1917 – 1967) que vive, como muchos genios de la literatura, una vida atormentada entre la enfermedad que arrastrará toda su vida y unas relaciones sentimentales tormentosas a las que se añade una sexualidad “bipolar” tan intuida al principio como declarada más tarde, busca como defensa, refugio o pura supervivencia, la literatura. Juega o lucha, pues, con la enfermedad, con las decepciones y con el alcohol. Y de este cóctel explosivo surge una gran narradora de lo cotidiano, de la miseria de las clases desfavorecidas, de la infancia, de los sueños y de las tardes calurosas en el sur, salpicadas de cafés oscuros y de personas a las que desnuda y de las que nos enseña el misterio que a todas mantiene vivas y que no es nada más que el amor. Amor a la tierra, a la casa solitaria que se levanta en una colina, a la familia, a las personas repletas de contradicciones e imperfectas física o anímicamente, a los viajes de quienes nunca han podido mirar más allá de un campo de maíz o de la calle principal y polvorienta de un pueblo destartalado. Todas estas cosas, de forma suave, sin saltos y a veces casi con monotonía, es lo que Lula nos muestra.
Pero con tanta calidad, que ella misma no se priva en proclamar en cierta ocasión:
“Yo tengo más que decir que Hemingway, y Dios sabe que lo he dicho mejor que Faulkner”.
Y no miente cuando se autocalifica de este modo zahiriendo, de paso, a los grandes de la literatura norteamericana.

09 julio, 2008

EUGENIO SUÁREZ GALBÁN-GUERRA

CUANDO LLEVABAMOS UN SUEÑO EN CADA TRENZA.

Editorial Kailas
Colección Serie Ficción

1ª Edición 2007
ISBN 13: 978-84-89624-27-6
226 páginas

El bar de Lucio, perdido en un barrio madrileño, es el punto de reencuentro de un grupo de amigas que lo frecuentaban en su juventud y que ahora, en la madurez, sirve para que cada una de ellas desgrane ante las demás sus sueños, sus vidas, sus problemas y sus decepciones. Todo bajo la atenta – y curiosa – mirada del propietario del mismo, que las acompaña mentalmente en sus conversaciones, enjuicia en silencio y se explica – o más bien explica al lector - el por qué de algunas situaciones de los personajes.

Paralelamente, las disquisiciones de una monja, anciana y rebelde, ponen sobre la mesa, o en el texto, la enorme cantidad de obstáculos que, moralmente, se presentan para conseguir ser un buen cristiano (o una buena cristiana) incluso a pesar de la Iglesia. La hermana Patrocinia nos hila sus recuerdos en el tiempo presentándonos, de forma muy crítica a la vez que lógica, la evolución de las creencias a lo largo de nuestra Historia cercana, desde la época republicana hasta hoy.

* * * * * *

Después de leer una novela, tengo la mala costumbre de curiosear en la Red qué se respira sobre dicha obra. En este caso, la realidad es decepcionante. Dos o tres reseñas (ésta, claro, será una más) que no dicen nada, que se repiten – o se copian - de una a otra, transcripción literal casi de la contraportada del libro.

Éste, como algunos de los que he leído últimamente, es un “libro de mujeres”. Siempre me ha llamado la atención lo que muchos damos en llamar “el mundo de las mujeres”. Y no hay mujeres más dispares en esta novela que Puri, Trini, Pili, Mari, Yoli o Loli. Pero, aún en su disparidad, no me llegan a calar. Quizás yo no haya sabido llegar a ellas, ponerme en su lugar, pero sus historias me quedan algo lisas, desenfocadas y un tanto irreales. Como contrapunto de la farsa, cual violón de una orquesta, con voz profunda y dominante, la hermana Patrocinio hilvana su historia, independiente, paralela y contundente.

Hay, pues, que distinguir dos hilos narrativos:

El de las mujeres que se reúnen periódicamente en el bar a contar sus historias, a hablar de ellas y de las demás, unas veces de modo superficial, otras implicándose más en los problemas de sus amigas o pidiendo a éstas que se impliquen en los suyos. Este hilo me parece demasiado costumbrista, a veces obvio y, en mi opinión, demasiado estereotipado. Aunque quizás esa sea la intención del autor; mostrar cómo todo se mueve por estereotipos, encasillamientos de los que es difícil salir y rutinas de las que es casi imposible salvarse.

El otro hilo, más sólido pero a primera vista menos importante, me ha gustado, sin embargo, bastante más. La monja plantea cuestiones históricas, teológicas, inquietudes intelectuales, monólogos que algunas veces “rozan la herejía”, presentándonos una historia de la Iglesia que resulta bastante más interesante que muchas de las confesiones de los personajes del otro hilo argumental.

Me gusta, pero me confunde, el cameo literario que construye el autor en las últimas páginas, así como la intersección, para mí algo forzada, de los personajes de ambas historias en esas páginas citadas y que, a mí, me han costado un poco leer.

Según mi criterio, pues, es un libro hasta cierto punto descompensado. Las dos historias no tienen la misma fuerza, no están tratadas quizás con la misma intensidad.

Pese a ello los personajes, todos mujeres (si exceptuamos a Lucio, el dueño del bar, el “pepito grillo” o “la memoria de éstas”) se enfrentan a una misma situación: el descontento entre los sueños, las esperanzas de su juventud y la realidad demoledora de sus tristes vidas actuales.

Todos somos rehenes de nuestros sueños Quizás por eso, ellas evocan, con cierta envidia mezclada con tristeza, aquel pasado en el que, resumido en el título del libro, “llevaban un sueño en cada trenza”.


(Publicada en la web www.ciberanica.com)

JULES VALLÉS

EL NIÑO / EL BACHILLER / EL INSURRECTO (Trilogía de Jacques Vingtras)

Editorial ACVF
Madrid 2006 - 2007
Traducción de Manuel Serrat Crespo
ISBN: 84-935265-1-7; 84-935265-2-5; 84-935265-3-3
318 pp, 350 pp, 320 pp.

LA VIDA.
Es difícil hablar de Jules Vallès sin antes retratar someramente al autor y, paralelamente, a su obra. Expongo, pues, cómo nace, crece y culmina, esta excelente trilogía.

En el exilio, por su activa participación en la Comuna de 1871 se ve obligado a huír a Bélgica y después a Londres. Un exilio marcado por una condena a muerte por contumacia.

Tras la muerte de su hija de pocos meses, Vallés evoca su vida infantil y escribe el primer volumen de su famosa “Trilogía de Jacques Vingtras” (alter ego del autor), “El niño”, publicándola por entregas en 1878 (una costumbre muy de la época) en el periódico Le Siècle, curiosamente prohibido por la misma Comuna durante la revolución, bajo el pseudónimo de La Chaussade.

En 1878 escribe Vingtras II (retitulada “El bachiller”). Publicada de igual manera que “El niño”, en 1879, bajo el pseudónimo de Jean La Rue.

Muerto en 1885 y enterrado en un acto multitudinario en el famoso cementerio de Père-Lachaise, la tercera parte de la trilogía, “El insurrecto”, aparece en 1886. (interesante, la dedicatoria de este volumen: “A los muertos de 1871. A todos aquellos que, víctimas de la injusticia social, tomaron las armas contra un mundo mal hecho y formaron, bajo la bandela de la Comuna, la gran federación del sufrimiento, dedico este libro”.

Muere, pues, con 53 años, víctima de la diabetes y según dicen, sus últimas palabras fueron: “Yo he sufrido mucho”.

LA OBRA.

Unas memorias, mitad recuerdos, mitad panfleto revolucionario, que recogen las vicisitudes de Jacques Vingtras (JV = Jules Vallès) desde su infancia hasta los sangrientos sucesos de la Comuna de 1871.

En el primer tomo narra sus vicisitudes de niño, de escolar, con una madre posesiva y un padre que, para mantener a la familia, soporta todas las humillaciones que, por su cargo, se ve obligado a aceptar en un puesto educativo de los menos considerados en el sistema educativo francés de la época. Se insinúa en esta obra su amor por los libros, la escritura… no es difícil reconocer en sus líneas su camino revolucionario, vindicativo de libertades.

En el segundo, “El bachiller”, nos expone el encuentro con su libertad, una libertad ficticia por cuanto depende de ayudas de sus padres, posibles “becas” y herencias mínimas inesperadas. Sus estudios se van viendo influenciados, así como su postura político-social, por los sucesos de 1850.

El tercer tomo, el más intenso, desemboca en su pelea, personal y pública, contra el sistema establecido, al que considera injusto. Partícipe activo de la lucha de la Comuna, una revolución provocada por la guerra franco-prusiana, un “¡basta ya!” de las clases desfavorecidas contra el Sistema, una ilusión que acaba con miles de muertos por la libertad. Es un libro vertiginoso, en el que cuesta un poco ponerse en situación, relacionar acontecimientos, pero el más interesante, a mi parecer, de los tres.

Jules Vallès, al que no había leído hasta ahora (lo siento), me recuerda, en una extrapolación temporal, geográfica e histórica a Arturo Barea con su “La forja de un rebelde”. quizás por ser una trilogía y porque en ambas la construcción temporal es similar. Ambos dedican un primer volumen a su infancia, un segundo a su adolescencia-juventud (Vallès estudia. Barea combate en África) y un final revolucionario (Vallès en la Comuna. Barea en la guerra civil). Pero ahí acaban las similitudes.

Centrándonos en Vallès, en su primera obra se enmascara relativamente, permitiendo así la ironía y la mistificación. En las siguientes va olvidando paulatinamente esta protección para inflamarse de espíritu revolucionario y modificar, a ojos del lector, tanto a la obra como al autor de ésta. Enfrentado al Segundo Imperio, su lectura nos presenta a un Vallès auténtico, transparente y sincero.

En las tres, su forma de escribir parece que implica al lector, forzándole a dar su opinión (una opinión que, por otra parte, se inclinará obviamente hacia la Libertad y el Derecho)

Es curioso cómo transmite al lector la relación del novelista y de su supervivencia en la época. Todos los escritores, incluso ahora, juegan entre la prensa y la novela. Y lo que es válido actualmente sirve igual para aquel siglo. Los escritores de esa época, ante la imposibilidad de publicar sus obras, se vuelcan en la intervención periodística, único medio de subsistir que muchos de ellos encuentran. Vallès, como tantos otros, así lo hace y lo declara sin problemas. Muchos de ellos generan una justificación creíble creando la figura del genio incomprendido y condenado por los acontecimientos a las columnas de los periódicos. Pero estos mismos periódicos son, a la vez, talleres literarios, consecuencia a la que Vallés no es ajeno pues la experimenta en sí mismo, abriendo paso a corrientes estéticas y culturales del siglo XIX e inicios del XX.

Periodista, escritor y editor (el más famoso periódico creado por él es “Le Cri du peuple”, además de algunos otros en épocas determinadas), Jules Vallès es un autor imprescindible para leer, tanto para conocer la evolución histórica de un país en el siglo XIX como para, y más importante para mí, observar y admirar el desarrollo personal de un hombre que, aún hoy, es venerado y homenajeado por muchos de los que pelean, sufren y siguen peleando por los derechos humanos, aunque sea desde la pequeña parcela de su propia libertad individual.

(Publicada en la web www.ciberanika.com)

19 mayo, 2008

NORMAN MAILER


EL CASTILLO EN EL BOSQUE.
(The castle in the Forest).

Traducción de Jaime Zulaika.
Editorial ANAGRAMA. Barcelona.
1ª edición: noviembre 2007.
Rústica. 22 x 14. 522 pp.
ISBN: 978–84–339–7460–0.


Norman Mailer nace en Long Branch el 31 de enero de 1923.
De una enorme personalidad, su vida está plagada de hechos relativamente luctuosos, matrimonios fracasados y enfrentamientos (verbales y físicos) con representantes del arte, la literatura y la política de su país.
Abanderado de lo políticamente incorrecto, se opuso frontalmente al establissment de su país, denunciando el totalitarismo intrínseco del poder de EEUU tanto en su política interna como en la exterior, lo cual no dejó de acarrearle serios disgustos (su oposición a la guerra de Vietnam le llevó a la cárcel). Considerado el espíritu crítico del país, y ganador de tres Premios Pulitzer así como de otros galardones, su fama y sus opiniones le llevaron a ser calificado como “el último cerdo macho patriotero” según Kate Millet.
Admirador de Truman Capote, en una extraña relación amor-odio que perduró en el tiempo, no duda en calificarlo como “el escritor perfecto de mi generación”.
A la vez, se ve rodeado de sonados escándalos como desafiar a puñetazos a William Styron, agredir a Gore Vidal o el apuñalamiento de su segunda esposa en una noche de alcohol que le ocasionó pasar una temporada en un psiquiátrico.
Indudablemente, un personaje variopinto, difícil, a veces incómodo, visceral e incluso violento, aunque todas las descalificaciones que, desde siempre, recibió, acrecentaron el poder de la palabra escrita que desarrolló en toda su obra.
Fallece en New York el 10 de noviembre de 2007.

* * * * * *

Me encontré con Mailer, hace ya algunos años, cuando llegó a mis manos (porque lo pagué, claro) su obra “Los desnudos y los muertos” (de esta misma editorial), un extraordinario relato sobre la campaña del Pacífico, su primera novela y la que le encumbró a la fama. Sinceramente, además de impresionarme, creo que nunca más (al menos en ese género) consiguió la altura que alcanzó con ésta.

Ahora acabo de leer “El castillo en el bosque”, una mezcla de novela, relato histórico y ficción sobre la infancia de Adolf Hitler y la influencia que el Maligno, de mano de uno de sus diablos, ejerce en la formación del futuro Führer manipulando sueños, conciencia y familia y encaminándolo al resultado que históricamente todos conocemos. En su portada, un pasquín de propaganda antinazi americano de época. Una niña sobre una esvástica de fondo y la leyenda “Deliver us from evil” no puede ser más representativa. En su fondo, la novela recoge lo que algunos escritores ya habían desarrollado tiempo atrás: el mundo es un escenario de la lucha entre Dios y el Diablo, y en esa lucha, ambos personajes utilizan y manipulan a los humanos para conseguir salir victoriosos en algo que no tiene fin: la lucha entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas (¡que figura literaria más original, ¿verdad?)… una lucha que existe dentro de la misma Humanidad y desde que ésta evoluciona y es capaz de pensar.
El retrato que de Alois, el padre, de Klara, la madre y sobrina del primero, así como del propio Hitler que presenta Mailer, no es novedoso en sí. No en vano utiliza acreditadas fuentes biográficas como Alan Bullock o los ya clásicos estudios y memorias de Fest, Goebbels, Hanfstaengl, Hoffmann, Kershaw, Kubizek, Nietzsche, Smith o Trevor-Roper (para los interesados, les remito a las páginas de bibliografía, ya de por sí un ensayo sobre el personaje). Pero sí es novedoso el enfoque, el relato que, en primera persona, desarrolla ese diablo (reencarnado en un tal Dieter, SS de la Sección especial IV-2) y cómo va dejando pistas y referencias para hacernos comprender, o creer, lo que Mailer se propone desde un primer momento: demostrar que los personajes diabólicos no son más que el resultado de innumerables y, a veces, intrascendentes acciones que les marcan en la infancia (aunque aquí sean inducidos por Satanás) y les hacen ser lo que son en la edad adulta (y como ya he dicho antes, meros instrumentos de la eterna lucha entre la divinidad y la malignidad). Narraciones al hilo, como las bodas del zar Nicolás II o el asesinato de la emperatriz Sissi parece que no tuvieran nada que ver con el hilo principal de la trama. Tampoco las lecciones que, sobre la cría de abejas, se desarrollan a lo largo de muchas páginas (la colmena no es más que el libro de texto del que el futuro Führer va a extraer las consecuencias de la comunidad nacional, del destino conjunto, de la empresa común…)
Sin embargo, todas esas digresiones consiguen dar un fundamento, variedad y agilidad a la obra que hacen que, al llegar a sus últimas páginas, nos quede la sensación de que hemos leído un buen libro, uno más de los que, de haber existido ya en los años 30, hubiera sido expurgado de las bibliotecas alemanas y quemado en una de tantas hogueras con las que las organizaciones estudiantiles y las SA jalonaron Alemania en aquellos sordos años en los que la cultura cedió su puesto a la obediencia suprema, el pensamiento libre fue arrancado de raíz, la colectividad venció al individualismo crítico y sólo quedaron unas directrices del Partido que llevaron a Alemania a la noche más larga y más oscura de todas. Su noche más triste de la Historia.

Obras fundamentales del autor.

Advertisements for Myself. 1959.
América.
Antología mínima.
Caníbales y cristianos. 1966.
Costa bárbara. 1951.
Crónicas presidenciales. 1963.
De las mujeres y su elegancia. 1980.
Días de gracia y arena.
El castillo en el bosque.
El evangelio según el hijo. 1998.
El fantasma de Harlot. 1991.
El negro blanco. 1958.
El parque de los ciervos. 1955.
El tránsito de Narciso. 1978.
Enduring justice.
La canción del verdugo. 1980.
Lo esencial.
Los desnudos y los muertos. 1948.
Los ejércitos de la noche. 1968.
Los papeles presidenciales. 1963.
Los tipos duros no bailan. 1984.
Maidstone, un curso de realización cinematográfica. 1971.
Marilyn. 1973.
Miami y el sitio de Chicago. 1969.
Modest gifts.
Noches de la antigüedad. 1983.
Oswald: un misterio americano. 1996.
Picasso, retrato del artista joven. 1996.
¿Por qué estamos en guerra?
¿Por qué estamos en Vietnam? 1967.
Prisionero del sexo. 1971.
Rey del ring.
San Jorge y el padrino. 1972.
The deer park. 1955.
The spooky art.
The time of our time. 1998.
Un fuego en la luna. 1970.
Un sueño americano. 1964.

05 mayo, 2008

HARUKI MURAKAMI.

SAUCE CIEGO, MUJER DORMIDA.

Haruki Murakami.


Tusquets Editores. Colección Andanzas nº 649. Barcelona.

Febrero 2008. 1ª edición.


Traductora: Lourdes Porta.

ISBN: 978-84-8383-047-5

Rústica. 22,5 x 15. 386 páginas.

Murakami siempre me sorprende. Desde su primer libro que leí, “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” hasta esta serie de veinticuatro cuentos, pasando por Tokio Blues. Norwegian Wood. (Sí, ya sé que me quedan algunas muy importantes como “Sputnik, mi amor”,” Al sur de la frontera, al oeste del sol”, “La caza del carnero salvaje” o “Kafka en la orilla” – ¡qué bellos títulos! - , pero nadie es perfecto, aunque algunas de ellas las tengo esperando en la zona de “leíbles”).

El autor: Según sus críticos, Murakami empezó tarde en la literatura (él mismo comenta que viendo un partido de beisbol decidió escribir), pero nunca es tarde si la dicha es buena. Amante casi obsesivo del jazz (lo comprendo), su afición a este género musical le hace plasmar en sus novelas numerosas referencias al tema. Es normal, claro.

Admirado por unos, vilipendiado por otros, cualquier persona que sobresale en alguna de las artes deberá enfrentarse a esa contradicción. El caso es no hacer caso (redundancia) de ello.

La obra: Veinticuatro cuentos. En un programa literario, hablando de esta obra, uno de los participantes resumía su crítica, antela aquiescencia del director de éste, diciendo algo así como “24 misterios que hay que desentrañar para obtener toda la sustancia de lo que Murakami escribe”. Personalmente no pienso que sea así.

Es cierto que cada relato es un misterio. En cada uno de ellos aparece un hecho inexplicable, desconcertante. Pero que nadie busque desvelarlo al final de cada historia. Los misterios están ahí como la ensalada en las comidas. Casi como un acompañamiento, la sazón que se añade, el darle buen sabor. Pero, al final, cada cuento es sólo el reflejo de una opresiva, obsesiva e inevitable, rutina diaria.

Llego a la conclusión de que, en esos relatos, Murakami expone el vivir por el vivir, sin solución. Oportunidades perdidas, paraísos soñados y nunca desvelados, escaleras que se suben peldaño a peldaño sin más, hasta llegar al último y encontrarse con que el piso superior no difiere en gran medida del inferior. (Sin valorar que es un compendio que abarca desde sus primeros cuentos – harto deficientes – hasta los últimos, perfilados y elaborados con mimo como si de un bonsái se tratara)

Pero así es el autor. Con complejidades, pero sin soluciones.

Cada cuento está estructurado con un misterio que está ahí porque sí, como cada una de esas incógnitas en las que nosotros, personajillos de a pie y no literatos, nos encontramos día a día. ¿Se resuelven? No, posiblemente; o al menos, en su mayoría. Se quedan como asignaturas pendientes, como peces enganchados a un anzuelo que no tienen más relevancia que la de extraer un ser de un medio misterioso, oculto y que desconocemos en gran medida: el océano.

Y ahí está el interés de Murakami; con su complejidad teñida de simpleza o viceversa. Mas, ¿quién es capaz de bucear en el océano?

De una u otra manera el verbo, fluido y atractivo, el ambiente, con pinceladas de ese exotismo oriental, y las situaciones, impregnadas de una filosofía que nos transciende a los occidentales, hacen de la obra un volumen que es digno de leer.

Cuando lo acabemos podremos decir “mucho rollo” o “extraordinaria”. No importa; de una u otra manera entraremos dentro de uno de los dos grupos de los que hablé anteriormente.

Personalmente, a mí me ha gustado. Bastante.

Y para mí (redundancia), con eso es suficiente.

Seguiré siendo un incondicional de su obra.


16 abril, 2008

ÁNGELES MASTRETTA


MARIDOS.

Ángeles Mastretta,

Editorial Seix Barral. Biblioteca Breve.
1ª edición. Noviembre 2007.
23 x 13,5. 259 pp.
ISBN 978-84-322-1245-1

La encontré por casualidad, al azar, despistada y confusa entre un montón de libros recién salidos de las prensas y expuestos en forma simuladamente anárquica encima de una mesa que era, a la vez, expositor y catafalco, principio y fin de muchas esperanzas literarias.

Allí descansaba Ángeles Mastretta. Y sin ella saberlo, sin presentirlo y en contra de mi propia voluntad me arrancó la vida haciéndome, desde ese momento, un incondicional de ella misma expresada en un desordenado alfabeto. Su feminismo suave – en aquel momento – haciendo protagonistas de una vida a la esposa de un General, cautivó mi interés.

Quizás incluso me enamoré de ella, o de la protagonista de aquella novela que se abrió en mis manos hace ya veinte años.

Pero los amores no son correspondidos por quien ignora tu vida.

Y, al paso del tiempo, como en un hechizo, sucumbí al mal de amores. Era lógico, se veía venir y, por supuesto, totalmente previsible. Con ese mal vinieron los celos. Cada vez que me encontraba con ella, olía ciertamente a García Márquez. El coronel Aureliano Buendía se me presentaba transformado en Daniel Cuenca, el amor de juventud de Emilia Saurí, una gran mujer que compagina sus dos amores en un velado triángulo amoroso que domina la protagonista. El feminismo sigue flotando en el ambiente de un México de principios del siglo XX, una época en la que ser feminista debía ser tan difícil como ahora presumir de no serlo.

La rondé y pasé, cogido de su brazo, ante mujeres de ojos grandes, rectoras de sus propias vidas y de sus decisiones, erradas o no. Yo, cohibido, evitaba mirarlas demasiado tiempo, intentando así la ilusión de evitar las murmuraciones.

En el calor del atardecer de Puebla nos dijimos nuestras confidencias, como oraciones buscando el corazón del otro. Ella, obsesionada con la vida, ansiosa de vivirla me contó sus secretos, me convenció de que la vida era para vivirla, para asombrarse con cada una de las nimiedades y contradicciones que ésta nos presentaba a diario. “En conclusión, – me dijo antes de que pudiese respirar hondo y desasirme de su hechizo – el cielo de los leones a veces es inalcanzable, cariño mío”.

Rendido, pues, a sus pies, le pedí que me dejase vivir con ella, despertar en sus sueños, oír de sus labios algunas frases hermosas.. . y entré en el clan de los Maridos.

Y en él estoy. He sido, desde entonces, veleidoso, olvidadizo, interesado, enamoradizo, consentido y consentidor, feroz y cobarde, machista y feminista,… He sido tantos hombres, casi todos prescindibles, que ya ni me acuerdo. Y ella ha sido todas las mujeres que pude uno imaginar. Fuertes, débiles, dependientes e independientes, madres, esposas y amantes, pero siempre, o casi, la columna vertebral y el eje principal de cada una de las familias que formamos y a muchas de las cuales yo abandoné.

Cuando terminé de leerme en Maridos, sentí que Ángeles se había vengado de mí en todos los hombres. Y había clamado justicia en todas las mujeres. Un poco injusto, a mi modo de ver, pero encantador, como ella es y como así me había construido en este nuevo libro que acabo de cerrar, de suspírarlo y de recoger de él, como frutas maduras, algunas de las frases más crueles y, a la vez, más bellas que pudiera oír un enamorado de labios de su amada.

Antes de dormirme miro la media naranja absurda de la portada del libro, susurro un “gracias, Ángela”, cierro los ojos y le envío tres besos en silencio de los que sólo ella ha de tener conciencia y yo… poca ciencia.

15 diciembre, 2007

JONATHAN LITTELL


LAS BENÉVOLAS.
(Les Bienveillantes) *
Jonathan Littell.

Traducción: Mª Teresa Gallego Urrutia.
RBA Libros S.A.
1ª edición. Octubre 2007.
Género: Novela histórica.
Tapa dura con sobrecubierta.
24 x 16. 991 pp.
ISBN. 978-84-89662-52-0

Max Aue es un oficial del SD (Servicio de Seguridad), una rama de las SS.
Casado, con hijos y viviendo en Francia, treinta años después de acabar la guerra desgrana sus recuerdos y rememora la cruel lucha entablada en Rusia y la salvaje represión de que fueron víctimas tanto los rusos como los judíos a manos de los Einsatzkommandos. Cuando, poco a poco, la historia va cambiando y el genocida se transforma en víctima, continúa la “lucha contra el judaísmo”, aunque esta vez disfrazada bajo el intento de incrementar la producción bélica del Reich, encargo que recibe el protagonista del RFSS Himmler, auspiciado por Albert Speer. Para ello, Aue nos lleva de la mano por diversos campos de concentración en los que nos muestra todo el mal de que es capaz el ser humano. El horror de esos años acaba en Berlín, en 1945, con la caída del régimen que propició el Holocausto.
Paralelamente, Aue, gemelo, se ve envuelto en el asesinato de su madre y de su padrastro, es investigado por la Kripo (Policía Criminal) y nos insinúa una relación, no sólo fraterna, con su hermana, de la que está realmente enamorado.

La novela, premio Goncourt 2006 y Premio de la Academia Francesa 2007, viene precedida del escándalo. Tachada por algunos de revisionista, defenestrada por unos y elogiada por otros, lo cierto es que no puede dejar indiferente a nadie.
Una gran labor de investigación de Littell, que luego condensa en una novela de casi mil páginas de gran fuerza literaria y, por momentos, de un salvajismo inaudito que, sin embargo, no se nos hace tediosa.
Max Aue, el protagonista, es un nazi, homosexual, cínico y totalmente amoral. Doctor en Derecho, culto e inquieto, aunque todo su cargo de conciencia se traduzca en diarrea y vómitos crónicos, como si tales manifestaciones corporales le sirvieran para justificar lo vivido/narrado. De su mano (aunque después den ganas incluso de lavárselas) revivimos los asesinatos en masa de judíos y disidentes en la campaña rusa, recibimos lecciones sobre el desarrollo de los pueblos del Cáucaso (nacionalismos que, integrados a la fuerza en una Unión de Repúblicas Socialistas, recuperan su identidad en los años noventa del siglo pasado), conocemos al colaboracionismo francés y a sus máximos defensores (Brasillach y Rebatet entre otros), revisitamos la espantosa lucha de ratas en Stalingrado, los bombardeos de Berlín, el plan de aprovechamiento de la fuerza esclava internada en los campos de concentración, las terribles condiciones de la población en el infame Gobierno General (en Polonia) y la hecatombe final a la que se precipita, con rasgos de locura e inconsciencia, el pueblo alemán.
Pero lo más terrible, a mi parecer, es tanto la indiferencia de funcionario que impregna al protagonista y a todos los que le rodean, desde los más bajos a los más altos cargos, en todas sus acciones así como la acusación de que cualquiera podría haber actuado de la misma manera, sólo que la vida deparó la suerte de no estar allí (“si habéis nacido en un país y en una época en la que no sólo nadie viene a mataros a la mujer y a los hijos sino que, además, nadie viene a pediros que matéis a la mujer y a los hijos de otros, dadle gracias a Dios e id en paz. Pero no descartéis nunca el pensamiento de que a lo mejor tuvisteis más suerte que yo, pero que no sois mejores”).
Littell no descubre América, desde luego. De hecho sus descripciones, sus historias, las hemos leído muchas veces en la enorme cantidad de literatura, de memorias, estudios y ensayos que inundaron el mercado desde el final de la guerra.
Incluso muchas de las descripciones de escenarios podría casi asegurar que se han creado en virtud a la existencias de fotografías que presentan casi exactamente lo mismo sólo que en forma de imagen (o a películas ya vistas como “Stalingrado”, “Lacombe Lucien”, “La caída de los dioses” o “El ogro”, por citar algunas).
No dice en realidad nada nuevo, no nos descubre ningún horror desconocido, pero… nos presenta a los asesinos, a los protagonistas en un entorno al que no estábamos acostumbrados ( Eichmann, por ejemplo, no es más que un burócrata que va de despacho en despacho realizando trabajos que sólo son un tornillo más de un engranaje infernal.)
Tiene otra virtud el libro que no es desdeñable. Recopila y recrea entresijos e hilos de las maquinaciones de unos y otros para trepar en la escala jerárquica nacionalsocialista, en la lucha por el poder, se recrea en los odios internos, las divisiones, las trampas y las rencillas, personales o no, de personajes tan importantes y tan banales que influyen, con sus decisiones, en el devenir histórico.
Y uno se pregunta hasta dónde llega la ficción y dónde comienza la realidad.
En resumen, un vertiginoso, amoral, cruento y revulsivo relato de una época en la que imperó la “banalidad del mal” que ya Hannah Arendt expuso desde su relación con Heidegger hasta su conocida obra “Eichmann en Jerusalén”.
Por todo, una obra absolutamente recomendable tanto para los interesados en el tema como para aquellos a los que nunca les ha interesado este campo de estudio.

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* Las Benévolas, por si alguien se lo pregunta, y puesto que parecen no tener una relación directa con el tema del libro (algo que ya plantea como acertijo la revista “Qué leer” de noviembre), son las diosas infernales, las diosas vengadoras, las Erinias de Homero y Hesiodo, las Euménides (“benevolentes” llamadas así con cierto cinismo) y a las que los romanos conocieron como las Infernales. Eran tres: Alecto (“la incesante”), Tisífone (“expiadora del asesinato”) y Megera (“la Odiosa”). A éstas, Eurípides añadió una cuarta, Lisa (“la rabia”).

07 octubre, 2007

GÜNTER GRASS



PELANDO LA CEBOLLA.
(Beim Häuten der Zwiebel)
Gunter Grass
Editorial Alfaguara. Mayo 2007.
Traducción de Miguel Sáenz
447 páginas.

“Pelando la cebolla” parece ser la primera parte de una original trilogía autobiográfica de GÜNTER GRASS
.
Aunque con pequeñas regresiones, abarca fundamentalmente desde 1929 a 1959, unos años fundamentales para el autor.
En 1939 comienza la guerra y él, con doce años y habitante de Danzig (Gdansk) vive (y rememora) el bombardeo de Westerplatten por parte del obsoleto acorazado Schleswig-Holstein, el asalto a la oficina de Correos… recursos históricos que ya había utilizado en la biografía de Oskar Mazerat, el pequeño que se niega a crecer durante el nacionalsocialismo.
En 1959 regresa de su autoexilio en París. Acaba de publicar "El tambor de hojalata” y se ha convertido en escritor famoso.
El tiempo entre estas dos fechas le sirven a Grass para desgranar sus recuerdos, levantando capas de piel de la cebolla y ofrecoéndonos todas las novedades y curiosidades que sobre él y su mundo ocurren durante esos años.
Aunque algunos vean en la obra una confesión, para mí Grass, no sin lágrimas (que toda buena cebolla debe ser capaz de originar), revisa su vida en un intento, por supuesto logrado a priori, de buscarle una explicación y de justificar todo lo justificable.
Lo más interesante, a mi gusto y como lector contumaz de su obra, es la enorme cantidad de detalles que ofrece sobre la creación de sus personajes, las ideas que van sobreviniendo y de dónde obtiene sus perfiles, sus personalidades, cómo los construye y qué hace que sean como son.Indudablemente no faltan referencias a su inolvidable Oskar y al entrecruzamiento de personajes que, desde esta su primera obra, van apareciendo y desarrollándose en “Años de perro”, “El rodaballo”, "Mi siglo”, “Es cuento largo”, “El gato y el ratón”…
A la vez nos desvela cómo un hombre, marcado por la guerra y en un país destrozado por ésta, es capaz de abrirse camino buscando el apoyo en el arte, en la cultura (admirable en alguien que no ha acabado ni tan siquiera el Bachillerato), y cómo llega a convertirse en un referente en Alemania y fuera de ella.
Al contrario de las personas “normales”, que van añadiendo capas y capas de piel a ese corazón hasta transformarse en un enorme vegetal, él realiza el camino inverso, consciente de que algunas de esas pieles podían levantar ampollas e indignación en los bienpensantes y en los “democráticamente correctos”.
Sabía que, hasta cierto punto, se arriesgaba. Y ese riesgo, asumido, ha desembocado en ladridos de perros y en intentos de morder, sin sufrir menoscabo ante sus lectores y, menos aún, entre sus “seguidores literarios”.
El tema más complejo, el más peligroso, y el más utilizado por sus contrarios ha sido el marcado contraste de su pertenencia a las "SS hitlerianas" (y entrecomillo para enfatizar, tanto la ignorancia del calificativo como la incomprensión de la Historia y del devenir histórico) y su papel como referente moral en la postguerra. Ahí es donde han querido atacar al Premio Nobel.
Tan absurdo tachar de nazi a alguien que, con diecisiete años, y casi en plena caída del Régimen, se alista voluntario en la 10.SS-Panzer-Division “Frundsberg” como tachar de franquista a quien con doce años perteneciera, aquí, en España, a la OJE, semillero de la Falage y remedo “españolísimo” de las Juventudes Hitlerianas. Porque a sesenta años pasados es muy fácil pensar con las escalas de valores actuales y calificar en función de éstas, sin tener en cuenta lo que en esos años era tanto lógico como normal.
De todos modos, pese a su pasado “nazi” que ahora sale a la luz, y pese a los meapilas políticos que intentan una crucifixión ejemplar de alguien que ha demostrado estar muy por encima de ellos, seguiré leyendo a Günter Grass.
Y como él mismo dice en la última línea de su libro:“Para hablar de eso hacen falta cebollas y ganas”.

30 septiembre, 2007

PÍO BAROJA.

DESDE LA ÚLTIMA VUELTA DEL CAMINO.
(Edición "Cincuentenario Pío Baroja 1956-2006").

TUSQUETS EDITORES. COLECCIÓN TIEMPO DE MEMORIA. Barcelona. 2006.
ISBN: 84-8310-483-0 (II vol.)
84-8310-493-8 (III vol.)
En rústica con sobrecubierta. 22,5 x 15. 598 - 823 pp.

La editorial Tusquets está realizando una loable labor con su colección “Tiempo de memoria”, una colección, para mí, que tiene poco desperdicio.
En este caso edita y reedita, en tres tomos, la bibliografía memorialista de uno de los autores emblemáticos de la literatura española: Pío Baroja.
El valor intrínseco de esta obra es, fundamentalmente el de recopilación, el de acercar al lector al Baroja más íntimo junto al más público, al contradictorio, a la persona, además de añadir algunos artículos y obras inéditos, aunque no sean tantos como uno desearía.
La mayor parte de lo publicado (si no todo) ya está editado anteriormente por la editorial familiar, Caro Raggio. Pero Tusquets tiene el acierto de ponerlo en nuestras manos en una edición cuidad, atractiva y accesible sin necesidad de perder tiempo y fuerzas en la búsqueda de lo que realmente interesa para comprender el universo barojiano.
* * * * * *
El segundo volumen recoge tres obras suyas. Dos de ellas ya conocidas y editadas anteriormente:
- “Galería de tipos de la época” (1947).
- “La intuición y el estilo” (1948).

La tercera mucho más corta, una composición de textos inéditos, reunidos por primera vez en un libro:

- Ilusión o realidad”

El primer título de este volumen nos remonta a sus recuerdos de amistades y enemistades y a sus experiencias con toda clase de personajes de la cultura de la primera mitad del siglo XX. Vierte sus opiniones sobre ellos con la tranquilidad del que sabe de qué habla, del conocedor del terreno y, por supuesto, con todo el genio, sorna y realismo que se han dado en llamar barojianos. Páginas llenas de anecdotas por las que desfilan, Galdós, Valle Inclán, Blasco Ibáñez, Unamuno, Maeztu, Pedro Luis de Gálvez (a quien me encontré hace algunos años, por primera vez en literatura, de la mano de Juan Manuel de Prada en “Desgarrados y excéntricos”), Ciro Bayo, Pereda… Una galería que no tiene desperdicio, tanto por los personajes tratados como por el tratamiento a que los somete este escritor vasco, para mí comparable en muchos aspectos de su carácter y de su obra al ampurdanés Pla.
Esta obra fue publicada por primera vez en Biblioteca Nueva en 1947, de nuevo en 1952 y por Minotauro en 1955. Creo que en los años ochenta ha sido editada de nuevo por Caro Raggio, la editorial fundada por su cuñado en 1917 y levantada de nuevo por sus sobrinos, Julio y Pio Caro Baroja, hijos del editor.

El segundo, ("Intuición y estilo") nos encamina, mediante las opiniones de Baroja, unas acertadas y otras, para mí, desacertadas, trasnochadas o erradas, a un tratado sobre el arte de escribir. En él, las referencias a sus propias obras son mínimas, casi sin importancia. Se retrotrae a los clásicos, demuestra su menosprecio de los literatos franceses (curioso que rechace a Barbusse con su obra “El fuego”, premio Gongourt… ¿sería porque mientras de él se hacían una o dos ediciones, de este libro la misma editorial había realizado ya cuatro ediciones?), de algunos ingleses, abomina de los –ismos que nacen con el siglo, se aferra al Siglo de Oro español… puede estar equivocado (posiblemente a ojos de los eruditos actuales, lo esté) pero nos lleva en un delicioso viaje desde la Grecia clásica hasta el siglo XX, salpicándolo de opiniones propias, de filias y fobias que hace ameno y poco cansado el viaje.
Hay un par de paginitas con el estudio etimológico de algunas palabras que me ha hecho sonreír por la crítica contenida y la soltura con la que trata el tema. Es sólo un ejemplo, claro.
Casi nadie se salva de su pluma y pocos, en realidad, salen incólumes de sus opiniones. No es que haya que tenerlas en cuenta ni creerlas al pie de la letra, pero son lo suficientemente interesantes como para apreciarlas.
Tampoco, como la anterior, es una obra inédita, puesto que ya se publicó inicialmente en Biblioteca Nueva en 1948 y en la renovada Caro Raggio en 1983.

El último, que completa este volumen de sus memorias, es un texto compuesto con muchas partes inéditas y con sólo un denominador común: la ilusión frente a la realidad. La eterna dicotomía entre lo soñado y lo vivido, entre el deseo y lo real. Se extiende y pone a parir a toda la magna pléyade de espiritistas, espiritualistas y “otras gentes de mal vivir” que nacen a raíz de la Primera Gran Guerra y los enfrenta, como sin querer, a la vida de la gente común en un Madrid en guerra. Genial, el recuerdo de La Corrala (el Rancho Grande), una especie de patio de Monipodio como una isla rodeadada de mares enfurecidos.
En esta obra, corta, se mezcla todo. Pensamientos, recuerdos, humor… Reflexiones tan serias como la teoría de la relatividad y el átomo se mezclan con opiniones sobre músicos (p.e., Chueca) o políticos. Es un cajón de sastre pero en el que existen, al abrirlo, dos niveles: el de aquellos que viven en el aire, en los sueños, y el de los que lo hacen con los pies en el suelo.

En resumen, una obra que mantiene el interés, sin olvidar que no es una novela de aventuras ni nada que mantenga un hilo totalmente coherente y que nos pueda interesar como el que lee una historia a las que nos tienen acostumbrados últimamente las editoriales.
Si antes, años antes, hemos leído las dos primeras obras, la memoria es flaca y podemos considerar su lectura como un "Baroja revisitado".
Aunque no; yo creo que no debemos pensar que estamos leyendo a Baroja. Más bien estamos leyendo en Baroja, que no es igual, pero que creo que se acerca más a la realidad.
* * * * * *
El tercer tomo recopila cuatro obras, tan interesantes a veces como tediosas por momentos.
"Reportajes", "Bagatelas de otoño", "La guerra civil en la frontera" y el inédito "Rojos y blancos".
Las dos primeras, de 1948, son conocidas suficientemente por cualquier seguidor de este literato vasco.
La tercera, por su contenido, no pudo ser publicada hasta el final de la Dictadura. Como muchas de sus otras obras, levanta ampollas. Su pensamiento, su opinión y su "alejamiento" de la tragedia que recorre España es alabado por muchos y, denostado por otros (disponible está, por ejemplo, "Baroja o el miedo" de Eduardo Gil Bera). Si he de dar mi opinión, por supuesto muy personal, Baroja se deja arrastar por su clásico individualismo y arremete contra moros y cristianos. Es cierto que, desde mi óptica, zahiere más a las izquierdas que a las derechas aunque puede que eso tenga su origen en cuándo organiza la obra. Tanto en ésta como en la inédita "Rojos y blancos", se aprecia claramente que no es una obra de un tirón. Don Pío relata, salta de unas épocas a otras, inserta cuñas casi forzadas que descolocan hasta cierto punto al lector, las correspondencias históricas desconciertan (no es lógico hablar de que está sucediendo en la guerra y, a continuación, insertar el final de la Guerra Mundial como ejemplo). Pero tras su lectura, siempre quedan dos conclusiones que casi son universales:
1. El individualismo del escritor le hace ser tan escéptico en su relato que llegamos a dudar (y lógicamente así debe ser en unas memorias) de su criterio como analista político-social de la historia que vive.
2. Ese individualismo, tan impregnado de pesimismo, nos deja un mal sabor de boca.
Pero ya sabemos todos que ese tiempo no fue un tiempo de rosas ni la vida tan fácil como cantar bajo la lluvia.
Y si me he de quedar con una opinión que lo defina, me quedaría con la de "si uno es un necio, la cosa es fácil; si uno tiene dos dedos de frente, entonces la cosa se complica".

29 septiembre, 2007

SUSANNA CLARKE

JONATHAN STRANGE Y EL SEÑOR NORRELL

TÍTULO ORIGINAL: JONATHAN STRANGE & MR. NORRELL
AUTORA: SUSANNA CLARKE.
EDITORIAL: CÍRCULO DE LECTORES (CEDIDA POR PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA S.A). 2006.
TRADUCCIÓN: ANA Mª DE LA FUENTE.
ISBN: 84-672-1961-0
Encuadernación en tapa dura. 210 X 140. 813 PP.
Género: Ficción / fantasía.

No sé por qué, pero a menudo me parece que llego a algunas habitaciones cuando ya un ladrón furtivo las ha desvalijado, abro algunas puertas cuando ya otros han reventado sus cerrojos y quiero hablar de algunos libros cuando muchos han dicho todo (y mejor) lo que podía decirse de ellos.
Es el caso de este libro.
Tengo por costumbre leer a la vez (bueno, no exactamente eso, sino que tengo en proceso de lectura) tres o cuatro títulos, con lo cual a veces se eternizan y cuando, al acabarlos, quiero expresar mi opinión, ya las hay a cientos en la Red.
He visto muchas sobre este libro. Ninguna negativa (incluso alguna que pone a la novela en tales altares que, ateo por convicción, para mí que se pasan un punto).
A ver.
Es un buen libro de fantasía. Casi diría que de lo mejor que he leído en estos últimos años, lo cual ha sido una sorpresa para mí.
El tema no lo voy a desarrollar con extensión, que para eso lo mejor es leer el libro.
La magia en Inglaterra, algo cotidiano en épocas antíguas, ha desaparecido como tal de la vida del país. A comienzos del siglo XIX, un mago egocentrico, creído y egoísta se hace dueño y señor de los secretos de la magia, acapara todo su encanto en una enorme biblioteca sobre el tema y se erige en la única persona capacitada y “autorizada” para ejercerla.
Pero su propia forma de ser le limita lo bastante como para no pasar de hechizos banales, intrascendentes o espectaculares simplemente para demostrar que él es el único mago capacitado para ello.
Y así sería si no apareciese Jonathan Strange y, con él, un nuevo punto de vista sobre la magia, sobre su utilidad y sobre la importancia de ésta en el pasado y su necesidad en el presente. De su mano descubrimos la existencia de mundos paralelos (interconectados en el pasado), el real y el feérico, con caminos que se entrecruzan y que te permiten pasar de uno a otro, aprendemos que la magia no es obligar a la Naturaleza sino colaborar con ella, de la lucha entre preservarse del mítico Rey Cuervo o, por el contrario, de volver a sus principios y hacer extensivo el uso de la magia a muchas personas capacitadas para ello…
Una novela mágica, ciertamente, con una sabia mezcla de vida cotidiana (en la que la autora se recrea con nimios detalles y descripciones que nos hacen sentir realmente ese siglo, perfectamente ambientado), mundo mágico y unas pinceladas, a veces, de auténtico terror.
Aunque la intención de la autora no es esta última precisamente.
Crea un mundo perfectamente creíble en el que se desenvuelven y se relacionan personajes reales y míticos tan auténticos como los primeros.
Excelentes los pie depágina que podrían casi ser un libro aparte y en el que se recogen cuentos, leyendas, hiistorias que no tienen una cabida directa en el hilo de la narración pero que la complementan de forma tanto amena como exhaustiva.
Un libro, pues, que merece la pena ser recomendado y, por supuesto leído.
Sus 813 páginas no llegan a cansar.
Si algo negativo se puede decir, en mi opinión, es que el final de la novela queda un poco débil. Una historia acabada pero que deja temas sin cerrar, idilios a la espera del paso del tiempo y situaciones pendientes de un posible desarrollo sólo indica, y ojalá que esté equivocado, que existiría la posibilidad de que en un plazo más o menos largo, apareciera una segunda parte, cosa que odio (la explotación de un éxito desmitifica la intención y la calidad de la obra inicial. Y en este mundo, aunque parezca algo tonto, estamos faltos de mitos tan sencillos, amenos e inocuos como un libro)
No me gustan las sagas que nacen a raiz de una primera historia. Pese a honrosas excepciones, el dicho de que “segundas partes nunca fueron buenas”, por desgracia, suele cumplirse en un gran porcentaje de casos.

Nota. El libro fue calificado como Mejor Novela del Año, en 2004, por la Asociacion de Libreros Independientes de EEUU.